Harta de no nos queda, de ese precio del catálogo está mal, de dependientes con contrato temporal a los que lógicamente todo se la suda, de engaños, tretas y triquiñuelas, de sotas de bastos que no saben quién es el cliente, de justamente la oferta terminaba hoy, de ponga una queja en Consumo de donde nunca le llamará nadie, harta de todo eso y del precio de la gasolina y los inconvenientes de la cárcel, sólo vi una opción factible: cagarme en todo lo que se mueve a través de este su blog amigo.
Y tirar algún que otro piropo también, si se merece. Faltaría.

viernes, 12 de febrero de 2010

Eco Bar & Spa

12 de febrero, 15:28: decido que este día laboral de hoy es un asco y que, dado que encima me voy a pasar la tardenoche de rodríguez, voy a ejercer de la ejecutiva agresiva que soy y voy a buscarme un sitio en el que me hurguen y en el que pasar un rato de porque yo lo valgo. Olisqueo por "masajes", "spas", "balnearios", "balnearios urbanos", "belleza" (qué huevos), "relax" (don't do it...) y toda la semántica anexa que se me ocurre. Al final, recurro a Atrapalo, carne de mi carne, flor de mis amores.

Y Atrapalo, entre otros, me ha hablado de Eco Bar y Spa. Paseo de Rosales, 76. Hm. Busco su página web. No pone precios. Mal empezamos. Todo muy chic en la web, todo muy cool. Desconfianza. Pero la oferta de Atrapalo es buena: 30 minutos de masaje por 21 euros -aunque no especifica masaje de qué-. Sin embargo, los muy perros no me dejan ver, antes de comprar el bono, si esta tarde hay disponibilidad.
Resuelvo pasar del asunto y entregarme totalmente a la aventura. Al salir del curro, me voy a Moncloa, con el fin de echar un ojo a este y otros que he visto por la zona y recapitular información y tarifas, para el futuro.

Entro. Me saludan amablemente mientras revoloteo entre los papeles que tienen por allí. Me preguntan si me pueden ayudar (que es la forma simpática de preguntarte qué coño has venido a hacer aquí). Les cuento breve y distraidamente mi affaire con Atrapalo y la desconocida disponibilidad para hoy, que así es que los he conocido, y que ahora venía para recabar sobre tarifas et alteres. Me dice la muchacha que están a full toda la tarde pero que justo les acaba de fallar una persona, así que si quiero entrar ahora mismo soy bienvenida, y que me respeta la oferta. No se hable más.

Lina, que es como se llaman las manos mágicas que me han atendido, me soba con soltura espalda, cuello, brazos y jeta. Qué felicidad. Si esperan ustedes un masaje deportivo de estos que te dejan hecho un treinta y tres, quizá no sea lo que esperan. Pero si lo que quieren es, como yo, que les alivien lo que el ordenador le hace a sus cervicales y sentir después los chakras llenos de amor por el mundo, no se priven.

El bar y el restaurante no los he probado, así que ahí no les sé decir. Pero es probable que un día lo haga. Sobre el resto de las prestaciones del spa, no se lleven a error: circuitos de aguas no tienen. Al margen de los masajes, tienen sauna, servicios de estética (de quitar pelos y tal) y tratamientos faciales ecológicos (típica historia del Dr. Hauschka y eso. Como me lea mi semisuegra, me mata).


Eco Bar & Spa
Paseo de Rosales, 76
Lo peor: la música de budas un poco alta, quizá para mitigar que haya clientes en salitas anexas que vayan porque en casa solos se aburren, más que por el masaje.
Lo mejor: todo lo demás.

Nivel de recomendación: 4
Relación calidad-precio: bien (en lo que a masajes se refiere, desconozco el restaurante)

1 comentario:

  1. la mami-mami de siempre13 de febrero de 2010, 19:23

    Chavala, como te cuidas; eso es vida y lo demas es cuento, veo que no es necesario irse hasta Vietnam para que le den a uno un masaje y quedarse como nuevo. !Viva la buena vida¡ y a disfrutar.

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Amigo, si estás tan indignado como yo, o te indigna mi indignación, no dejes de quejarte. Viva la caspa.